viernes, 18 de julio de 2014

Día 10 (16 de julio)

En este preciso momento una amiga me muestra cómo puede lamerse el codo en la extremidad de su antebrazo, y otra hace alarde de su habilidad-don celestial de aplaudir con los pies, SÍ LEÍSTE BIEN, lamerse el codo y aplaudir con los pies. ¿No es una de las cosas más geniales que alguien puede hacer para desafiar la limitación física del ser humano y hasta cierto punto las leyes de Kepler de la relatividad especial? Pero bueno, Alonso sigue insistiendo en que debería acabar el blog y no distraerme, pero yo pienso que la cuestión es primero empezarlo, y mi situación es que es difícil concentrarme en hacer un tipo de reflexión como esta si se me induce de manera muy subconsciente al baile latino, a hacer percusión con mi cuerpo, mesas y todo objeto en un radio de metro y medio a mi redonda. Pero como sea, hasta ahora mi experiencia en Integrando a México 2014 ha sido muy enriquecedora, sin comparación. Tengo aún muy buenas expectativas.

Han pasado dos horas y media entre este enunciado y el último punto, Alonso y Pato acaban de negociarme la realización del blog a tiempo y mi desayuno de mañana, y hasta cierto punto entiendo su postura y propuesta desquiciada puesto que ya es muy, muy tarde. Lo cual me lleva a la conclusión de que mis prioridades son las siguientes: personas divirtiéndome, música, baile, bichos disecados, tazas de agua, visitas furtivas al baño y blogs. Pero en fin, creo que ya es hora de comenzar meramente el blog.

¡Efrén, roncas como pervertido!- fue lo primero que escuché al despertarme, y la verdad es que el día anterior me había acostado con un poco de flujo nasal-eufemismo de moco abundante- y sí, efectivamente mi respiración no me ayudaba en nada en no parecer un acosador sexual que espera escondido a su víctima desde las sombras y hace respiraciones entrecortadas e intermitentes. Lo siguiente que escuché fue el grito de Pato avisando que las actividades matutinas empezaban en cinco minutos. Y entre que abría los ojos y entendía las palabras consecutivas al discurso moral de Pato, así como que eran solo 300 segundos lo que restaban para estar en el patio, ya me encontraba atravesando la casa, temblando de hipotermia, para llegar a jugar en las actividades matutinas.



 Los juegos y el desayuno se llevaron acabo de la manera habitual, -¡Bate, bate , bate!, ¡Buen día doña Tomy, huele muy rico!, -¡Khanek túmbate con una tortilla!,    - No manches Efrén, ¡9 hotcakes! Lo interesante del día de hoy fue que tuvimos nuestra segunda visita a San Miguel Allende para hacer los Talleres que tanto llevábamos planeando ¡Uff! Los viajes en el camión son de lo más loco. -¡Por un beso de la flaca daría lo que fuera! ¡Por qué se fue, por qué murió, porque Dios se la llevó! Ja, ja ,ja hermoso, simplemente hermoso. Una vez en la escuela nos dividimos en equipos y empezamos las actividades del Taller de Agencia de Paz con los niños. Las cuatro horas que pasamos en el taller se fueron de volada, fue una experiencia muy grata y enriquecedora, porque la interacción con los niños despierta en ti la consciencia de la problemática en sus vidas y el país. Al terminar a la una y media las actividades en el taller, comimos ahí mismo en la escuela gracias a la salvadora y redentora, la señora Tomy a domicilio. ¡Estuvo riquísimo! Aunque esta vez solo comí tres platos porque no tenía mucha hambre. ¡Ufff y el Taller de Creatividad pa’qué te cuento! ¡PUM! ¡PAZ! ¡TOK! ¡ZAZ! Mi elección fue el taller de Música con Louise y entre otras cosas hicimos percusión con nuestro cuerpo. (Por cierto, un camarada me comenta en este momento que les haga comercial a varios amigos que debido a injerencias del cambio climático, desveladas u otra razón misteriosa y enigmática se han enfermado desafortunadamente) ¡Gooool! ¡Pásaaalaaa! ¡NO ERA PENAL! Fue lo que se gritaba en la hora libre que tuvimos en la escuela antes de pasar a la actividad vespertina de la simulación del comercio a nivel mundial, donde cada equipo representaba a un país del mundo. No describiré la actividad, pero sólo diré que fue motivo de una muy  profunda reflexión. Regresando al Rancho Las Sabinas, fuimos al círculo de reflexión con Saúl y Lucien a desahogar las penas y deshacer los pesares con estos psicólogos profesionales a quien aprecio mucho. En fin, tuvimos la cena, me atasqué como si no hubiera mañana y justo después de eso Alonso y Mateo me avisaron que me tocaba el blog, y heme aquí, dos días después terminando este hermoso y maravilloso texto que rompe las barreas de tiempo y espacio, y del cual estoy seguro que quedará para la posteridad con el fin de que las futuras generaciones lean lo que la quinta generación de Integrando a México 2014 ha dejado como legado. Saludos gente del futuro, siempre un placer. 

Efrén (Mexicali, Baja California)

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