jueves, 24 de julio de 2014

Día 16 (22 de julio)

La vida resulta maravillosa, las grandes oportunidades que te da en diferentes y extraordinarios momentos son imprescindibles, y disfrutarlos es la mejor parte.

Mi nombre es Ivana Navarrete, soy de Quintana Roo y es mi turno de escribir en este maravilloso blog. Plasmar con palabras todo lo que hemos vivido resulta extraordinariamente difícil. Empezamos ya la tercer semana y conocer a tantas maravillosas personas, con ideas y personalidades tan diferentes pero que de alguna manera se unen no es más que disfrutable e interesante. He aprendido muchísimo en estas 3 semanas, y no sólo de los extraordinarios talleres que llevamos o de los facilitadores, pero de todos y cada uno de los participantes, todas las ideas que tienen para aportar son nuevas y únicas.

Pero comencemos con la jornada, como todos los días en las últimas 2 semanas mi alarma sonó a las 7 a.m., lo que significa “hora de despertar”, después de la caótica arreglada (tener a 15 niñas en la misma habitación bañándose, arreglándose y corriendo de lado a lado no es tarea fácil) fuimos a desayunar y vaya sorpresa ¡hot cakes! Excelente manera de comenzar el día, comimos y platicamos como de costumbre en nuestro gigante comedor, para después lavar uno a uno nuestros platos y por ultimo correr por nuestras cosas y después al camión.

Fuimos a una escuela en San Miguel de Allende que nos prestaron por el curso, donde estamos tomando talleres de acción creativa, que consisten en reflejar por medio del arte de tu elección (música, fotografía, radio, teatro, etc.) alguna problemática social. En mi caso, fue la fotografía. Mi equipo y yo escogimos la desigualdad y queríamos contrastar lo que es la gente local con aquellos extranjeros que han decidido venir. Ha sido una tarea sorprendente, porque no sólo observamos las distinciones físicas pero las culturales y sociales, nos topamos con personas increíbles que entablaban conversación y te recibían con una gran sonrisa, y otro tanto que desafortunadamente te rechazaba. Caminamos por casi toda la ciudad, observando su hermosa estructura y ambiente, y conocimos la mayoría de los rincones en ella, fue cansado por supuesto, horas y horas caminando bajo el sol, pero cuando haces algo que te apasiona y después observas tu trabajo, definitivamente valen la pena.

Después de nuestra ardua caminata volvimos a la escuela y editamos un tiempo hasta que volvió el autobús y regresamos a nuestro bello rancho (olvide mencionar lo hermoso que es, mi parte favorita es la vista: los impresionantes cerros al ver el amanecer, atardecer o anochecer, como combinan con el cielo y relucen su belleza a toda costa). Llegando tuvimos una ponencia de un Fraile, Tomas González Castillo, nos hablo acerca de la migración y de su hogar-refugio para migrantes centroamericanos, puesto que él es de Tabasco.  Fue muy interesante conocer sus motivos y perspectiva y me recordó a cuestionamientos que habíamos realizado en un taller de Discriminación y Desigualdad: ¿Por qué tenemos fronteras? ¿Quién y por que definió que los países debían ser divididos y necesitar un permiso para pasar? Al final todos somos humanos, ¿no?

Y finalmente, cerramos con broche de oro con una noche de canto a capella. Juntamos todas nuestras voces y jugamos con ellas para recrear sonidos, cantar y volvernos los mejores cantantes por una noche. Fue una noche divertida, llena de risas y música.

A pesar de que llevamos días agotadores llenos de actividades, disfrutamos todos y cada uno. Desde las pláticas nocturnas, hasta nuestros conciertos improvisados o nuestros juegos (ninja es mi favorito). Han sido 2 semanas impresionantes que no olvidaré, llenas de conocimientos y experiencias que cargas por siempre y te hacen crecer, pero lo que es aun mejor es saber que quedan otras 2 con más aprendizajes y experiencias. Como dije al principio, es difícil entablar todo lo vivido, pero tener una idea siempre es bueno.

Sin más por el momento, me despido. Fue un placer contar mi experiencia y me quedo con la esperanza de que la hayan disfrutado.

Un abrazo y un beso,

Ivana Navarrete (Chetumal, Quintana Roo)

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