El día de hoy, todo el equipo de
Integrando a México 2014 realizó una
visita al Pueblo Mágico de San Miguel de Allende, y desde muy temprano todos lo
esperaban; pues desde antes de las siete de la mañana estaban preparados y listos para partir. Un camión del
transporte público de San Miguel, fue el encargado de transportar a las más de
cuarenta personas desde “El Rancho las Sabinas” hasta donde está la
representativa iglesia estilo gótico en el centro.
Nos dividimos en varios grupos,
algunos fueron al mercado de artesanías, otros a los museos que están cerca, otros pocos, entre ellos yo, fuimos a
buscar un cibercafé, tan necesario como un vaso de agua en un desierto. Nuestra
pequeña excursión duró poco más de cuatro horas en las cuales mis compañeros y
yo tuvimos la oportunidad de conocer tan bella comunidad; probamos platillos y
dulces típicos, compramos artesanías y recuerdos, y algunos víveres como papas
fritas y galletas para los días que se acercan.
Al momento de casi regresar a
nuestro hogar en el rancho, un curioso trovador se nos acercó y pensando que
éramos extranjeros nos preguntó en inglés “¿De dónde vienen?” y ahora que
reflexiono, debimos de habernos visto como turistas cualesquiera. No le
contestamos, no porque no hablemos inglés, sino porque no era necesario pues no
somos extranjeros. El señor intentó nuevamente llamar nuestra atención, pero
ahora en español, no debió de preguntar eso, porque le contestamos todos y cada
uno de nuestros estados de residencia, desde Baja California, hasta Yucatán. El
señor, a petición de uno de nosotros, comenzó a cantar “Caminos de Guanajuato”,
y vaya que recibió una buena cantidad de dinero por haber cantado una sola
canción.
A nuestro regreso, nos esperaba cansancio por la excursión, pero
un gran entusiasmo por comenzar la
planeación de los Talleres de Servicio Comunitario, el mío es “El derecho a un
medio ambiente sano”, además de que nos encargamos de barrer y trapear los
dormitorios. Ya para el final, tuvimos una gran sesión de una actividad llamada
“Micrófono Abierto” donde cada uno de nosotros pudo pasar a expresar un poema,
canción o sentimiento que quisiera compartir, y justamente en el momento en que
escribo esto, puedo asegurar que nuestros corazones rugen por un cambio social
y laten por las artes y la cultura.
Albert Einstein, alguna vez mencionó que había una fuerza mucho más
poderosa que la energía eléctrica, la de combustibles fósiles e incluso que la
nuclear; la voluntad, y solo eso necesitamos para cambiar a México; voluntad y
un poquito de fe. Mientras veo a mis compañeros sentados en la sala escuchando
música, puedo ver el futuro de México, un futuro muy prometedor.
¡Carpe Diem!
Jorge (Distrito Federal)
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