“Una simple palabra”
Ayer fue un día único. Con sus
tonos de rutina; suena la alarma, tienes que lidiar con el sueño, apúrate al bañarte,
fórmate en fila para el desayuno y no olvides lavar tu plato. Pero también con las
actividades de aprendizaje. Esta vez, en el taller de Agencia de Paz, aprendimos como conectarnos con nuestras emociones.
También reflexionamos sobre el concepto de paz,
sobre qué son los prejuicios, y cómo es algo que en ocasiones hasta nosotros hemos
llegado a hacer. Tuvimos varias actividades en las que pudimos aplicar los
conocimientos que hasta ahora nos habían enseñado. Mi actividad favorita dentro
de este taller, fue una representación (sketch) que hicimos de un juicio, en el
que se le culpaba a un hombre de haber asesinado a una persona, siendo que esta
era inocente, y había sido torturada por un policía, para declararse culpable. En
actividades como esta, logramos “ponernos en los zapatos” de otras personas, y
comprender su situación o sus decisiones.
Durante el día tuvimos otros
talleres, como el Espacio de Reflexión,
donde nos juntamos en grupo a compartir cómo nos hemos sentido, y qué
inquietudes tenemos. También tomamos los Talleres
de Problemas Sociales donde cada quien escogió cual tomar, dentro de las 5
posibilidades como “medio ambiente”,” economía y pobreza” y otros más. Yo escogí
Educación. Me gustó mucho ese taller, ya que nos pusimos a reflexionar qué es
la educación, para qué sirve, y cómo surgió. Espero aprender mucho en este
taller, para generar o proponer un proyecto que transforme la educación en mi
comunidad.
Después de todo esto, llegó el “Juego
de Confianza”, una actividad que nos retó intelectual, pero sobre todo
emocionalmente a todos los participantes. En esta actividad se hicieron 4
grupos de 9 personas. El objetivo era trabajar en equipo, formando tres parejas; los observadores: encargados de
ver detalladamente una imagen, para posteriormente describírsela a los ingenieros;
los ingenieros: encargados de dibujar según la descripción de los observadores;
y la otra pareja era la audiencia: la encargada de observar a los otros
participantes en su desempeño y su actitud. Lo interesante del juego es que nos
mencionaron, que dentro de cada equipo existían cierta cantidad de “espías” que
previamente ya habían sido seleccionados por los facilitadores para cumplir
esta labor. La función de los espías era tratar de arruinar el trabajo de su
equipo. Si dentro del equipo habían 2 o más personas que concordaban que tal
persona era un espía, en automático esa persona, era sacada del juego, por decisión
del equipo.
Todos los equipos sacaron a uno o
más integrantes, pensando que estos eran espías. En mi equipo sacamos a tres. Creíamos
que nuestros argumentos eran lo suficientemente buenos, para que esas personas
se fueran. El hecho de que una persona
se pusiera nerviosa, actuara diferente, o tuviera un error, nos hacía pensar
que era un espía, y así dejarlo fuera del juego.
Terminó el tiempo de la
actividad, y era hora de descubrir la verdad ¿Qué equipo ganaría?, ¿Serian de
verdad espías, las personas que habían sido eliminadas? ¿Serían inocentes?
Llegó el momento que todos esperábamos. ¡NADIE HABIA GANADO! Nos explicaron los
facilitadores, que en realidad nadie era espía, ¡no existían los espías!
Fue una actividad compleja con un
mensaje muy interesante. La cuestión es que todos los participantes entramos en
desconfianza por el hecho de que una figura de autoridad, como un facilitador,
nos había dicho que existían los espías. En ese momento a todos nos cambió la
mentalidad, llenándonos de inseguridad y desconfianza por cada uno de nuestros
compañeros. Nos preocupamos más por culpar a alguien, por el hecho de ganar, o
de no perder, y no nos detuvimos un momento como equipo a enfocarnos a hacer
las cosas bien, y confiar sin tener miedo. Nos olvidamos también de que somos humanos,
y todos los humanos cometemos errores, entonces el mas mínimo error de un
compañero era condenado a una acción de un espía.
A veces en la vida, vamos mas
preocupados por desconfiar en la gente, que en confiar en ella. En ocasiones
somos prejuiciosos, y no nos detenemos un momento a conocer a las personas que
nos rodean, y en cambio sólo formamos estereotipos, que no ayudan a la convivencia
sana de una sociedad.
Al final nos disculpamos con los “presuntos
espías” y todos quedamos sorprendidos, al reflexionar los efectos que tienen un
prejuicio o una simple palabra, de 6 letras… ESPIAS.
Pedro (León, Guanajuato)
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