domingo, 13 de julio de 2014

Día 6 (12 de julio)

Hola. Voy a platicar cómo estuvo mi día aquí, en Integrando a México. Las actividades del día de hoy han sido las más impactantes y transformadoras para mí, y espero que con esto que estoy escribiendo, transmita aunque sea un poco de lo que he aprendido.

Por la mañana me desperté y arreglé. La actividad matutina fue muy entretenida, pues jugamos un torneo de “piedra, papel o tijera”, en el que, como es al azar, todos teníamos la misma posibilidad de ganar. El desayuno estuvo muy agradable, como de costumbre, y después de éste comenzaron los talleres.

 Mis facilitadores del taller de Agencia de Paz son María, Mateo y Lucien. Me gusta mucho estar con ellos porque explican las cosas de una forma muy comprensible, clara y sensibilizadora. Aprendimos y analizamos las diferentes opciones de resultados después de un conflicto. Descubrí que antes de este taller, inconscientemente me gustaba la opción de “Ganar-Perder”, sin tener en consideración que todos somos personas iguales, con el mismo derecho de obtener un beneficio ante la resolución de un conflicto.

Nos dieron una hora de tiempo libre, muchos se fueron a dormir a sus habitaciones; yo salí a jugar Rugby con Efrén, Mauricio, Khanek y Carlos. Fue muy divertido jugar con ellos, pues a pesar de que yo no sé jugar bien, me apoyaron mucho y nuestros errores nos divertían. Regresando del tiempo libre, fui al taller de Economía y Pobreza, en el que descubrí que en México hay muchos más problemas de los que me imaginé. Incluso, ahora veo que situaciones que parecían cotidianas no deberían serlo. Hoy en especial, me sentí muy interesada en hacer algo para cambiar mi entorno; hace mucho que no me sentía así. Los facilitadores de este taller son Rafa y María, y me encanta oírlos hablar porque manejan muy bien los temas y siempre buscan un equilibrio para hacer el taller más dinámico.

En la actividad de espacios abiertos, jugamos algo que se llama “Sardinas enlatadas”, que consiste en que un miembro del grupo se esconde en un lugar y todos los demás lo buscan. Quienes lo encuentren, se deben esconder con él en ese lugar hasta que los demás los encuentren también. Fue muy gracioso y divertido oír las expresiones de todos al no encontrar el escondite, en especial cuando se escondió Efrén, que tuvo la alocada idea de esconderse en medio de un nopal…

Luego quisimos equilibrarnos en el balancín y saltar para una foto, pero al parecer estábamos muy pesados y ¡pup! Se rompió :( Los facilitadores fueron muy comprensivos, y su reacción al decirles la verdad desde el principio, me tranquilizó muchísimo, y me hizo sentir valiosa.

Creo que lo más importante de mi día, estuvo al final, en la actividad de confianza. Esta consistió en sentarnos todos en círculo, en el piso y a oscuras. Cada quien compartió un problema que lo afecta de manera personal e importante, y el hablante se ponía una pequeña vela al frente; todos los que no tuviéramos la vela, permaneceríamos en silencio hasta nuestra oportunidad de hablar. Los problemas y las cosas que escuché, me cambiaron la vida. Siempre vemos las apariencias de las personas, juzgamos de acuerdo a ellas sin recordar que cada quien tiene su historia, justo como nosotros. A veces llegamos a creer que hay gente que tiene la vida perfecta, queremos lo que no tenemos y les envidiamos, y me di cuenta de que todos, absolutamente todos, tenemos problemas ocultos que nos desgarran el alma. Aprendí a agradecer todo lo bueno que tengo y todo lo que llegué a renegar por tener. Ahora veo la vida de diferente manera, soy consciente de que tenemos que hacer algo para cambiar esos problemas que pesan tanto y apoyar a quienes también lo sufren.


Cuando se referían a Integrando a México como un curso transformador, tenían muchísima razón.

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